Da de comer al hambriento
Sobre este episodio
Cuando alimentamos a los hambrientos, nos damos personalmente y entonces nuestras vidas brillan en lugares oscuros. Nuestras necesidades también son satisfechas “como un huerto regado, como un manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan” (aunque esa no es la razón por la que damos, es un subproducto) (Isaías 58:11)