Rechazo de la grosería
Sobre este episodio
El mal uso de Sus nombres es pecado. El lenguaje o los gestos profanos, vulgares o crueles, así como las bromas inmorales, son ofensivos para el Señor y para los demás. El lenguaje vil es degradante y peligroso para el espíritu. No debemos dejarnos influenciar por otras personas en el uso de lenguaje vil.