Señor que no me averguence de haberte invocado. Salmo 31
Sobre este episodio
"No sea yo avergonzado, oh Señor, ya que te he invocado; sean avergonzados los impíos, estén mudos en el Seol." — Salmo 31:17Cuando las circunstancias se complican y las respuestas parecen tardar, la duda puede intentar susurrarnos que confiar en Dios fue en vano. En este video meditamos en el Salmo 31:17, una súplica ferviente donde David clama para que su fe pública en el Señor no sea motivo de desilusión ni vergüenza ante sus acusadores.Descubre la fidelidad inmutable de Dios, por qué quien acude al Señor en oración sincera jamás queda defraudado, y cómo sostener una convicción firme aun cuando el entorno parece adverso o burlón.