Escucha,Señor, mi grito suplicante. Salmo 27
Sobre este episodio
"Oye, oh Señor, mi voz con que a ti clamo; ten misericordia de mí, y respóndeme." — Salmo 27:7La oración no siempre nace de la calma; muchas veces brota como un clamor desesperado en medio de la debilidad y el dolor. En este video meditamos en el Salmo 27:7, donde David pasa de la alabanza confiada a una súplica ferviente y vulnerable ante el Trono de Dios.Descubre cómo acercarte al Señor con total honestidad, la certeza de que Dios no es indiferente a nuestras lágrimas y cómo este grito de auxilio abre la puerta a la misericordia y a la pronta respuesta divina.