No sufras cuando un hombre se hace rico. Salmo 49
Sobre este episodio
"No temas cuando se enriquece alguno, cuando aumenta la gloria de su casa; porque cuando muera no llevará nada, ni descenderá tras él su gloria." — Salmo 49:16-17En el cierre del Salmo 49, la Palabra de Dios ofrece un antídoto directo contra la angustia, la frustración o el desánimo que puede surgir al ver prosperar a quienes viven de espaldas a Dios o confían únicamente en su poder material. El salmista nos exhorta a no afligirnos ni intimidarnos ante el esplendor terrenal y el aumento de las riquezas ajenas.Analizamos la frontera infranqueable entre lo temporal y lo eterno: el hecho de que toda gloria humana se detiene en el umbral de la muerte. Descubriremos cómo esta perspectiva sana nuestro corazón de las comparaciones, nos libra de la ansiedad por las apariencias y reafirma que la verdadera riqueza consiste en tener nuestra alma redimida y asegurada en las manos del Señor.