La lámpara no se apaga
Sobre este episodio
La sunamita vuelve después de siete años y encuentra su casa y su campo en otras manos, justo cuando Giezi está contando al rey cómo Eliseo resucitó a su hijo. Luego Eliseo mira a Hazael, llora al ver el mal que vendrá sobre Israel y después Joram sigue los caminos de la casa de Acab. Todo eso deja clara la misma verdad que sostiene 2 Reyes 8:19. El Señor no quiso destruir a Judá por amor a David Su siervo, porque había prometido darle una lámpara por medio de sus hijos para siempre. En La lámpara no se apaga se ve cómo Dios gobierna lo que parece casualidad y sostiene su promesa aun cuando la casa de David se contamina. Escúchalo. Es una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.