¿Se acaba el deporte sin Mindeporte?
Sobre este episodio
El rango de actividades que conocemos como deporte va desde el juego espontáneo hasta una práctica altamente reglamentada por organismos privados. En principio, ninguno de estos extremos necesitaría un ministerio para garantizar su práctica o supervivencia. El deporte como industria muestra hoy una oferta cada vez más amplia: carreras atléticas, gimnasios, membresías, escuelas deportivas y múltiples actividades asociadas al ocio, el entrenamiento y la competencia. En buena medida, esta industria se autofinancia a través de sus practicantes. Por otro lado, el deporte profesional ya cuenta con su propia estructura económica. Quienes sí dependen de enormes inversiones públicas son los atletas olímpicos y de alto rendimiento. Desde su creación, la gestión de Mindeporte se ha concentrado en dirigir una estructura piramidal, basada en un modelo burocrático y asistencialista, justificado en políticas públicas que ni son políticas ni son públicas. Por su parte, el Comité Olímpico probablemente se opondría a la eliminación de Mindeporte, no tanto por su función social, sino porque encuentra allí su principal fuente de ingresos para operar eventos, financiar viajes y gobernar el deporte de élite bajo un modelo de gobernanza poco transparente. Sin embargo, los desafíos actuales del deporte van mucho más allá de los problemas tradicionales, como la corrupción y el nepotismo. Hoy también es necesario enfrentar el sedentarismo, el envejecimiento de la población, la soledad y las adicciones asociadas a nuestra creciente dependencia de las pantallas.