Todo el palpitar de Vicente Fernández
Sobre este episodio
No estudió, reprobó cinco veces la primaria y prefirió ordeñar vacas. En Tijuana fue lavaplatos, bolero, albañil y pintor. Pero cuando cantaba, los albañiles se peleaban por tenerlo de ayudante. Así empezó Vicente Fernández. Sin padrinos, sin disquera, y hasta con un traje de charro tan humilde que le dio vergüenza entrar al lugar donde terminaría lanzándose. En este episodio recorremos su vida: los años en que nadie le daba oportunidad en Garibaldi, la amistad con Felipe Arriaga y Federico Méndez, la muerte de Javier Solís que abrió una puerta inesperada, y esa promesa que cumplió hasta el final: “mientras ustedes no dejen de aplaudir, yo no dejo de cantar” . Un viaje por la biografía sonora del Charro de Huentitán, que heredó la tradición del cine de oro, la reinventó con historias de migración y la llevó hasta los escenarios del mundo.