María, mamá de Ezequiel Alfonso: "Hay cantidad de muertes que se pueden prevenir"
Sobre este episodio
"Es tan injusto el hecho de que queden en libertad, que puedan continuar asesinando de manera impune; sigue habiendo accidentes de tránsito; yo los llamaría homicidios al volante, porque si están sabiendo que no tienen que tomar, que no tienen que agarrar el celular conduciendo, no entiendo por qué los continúan llamando accidentes; hasta el día de hoy en la ciudad de Salta sigue habiendo hechos por ebrios al manubrio; en el tiempo que empecé con todo esto regía la tolerancia de alcohol en sangre de cinco no sé cuánto y con los Familiares contra la Impunidad logramos que sea cero; pero el hombre [el homicida de Ezequiel] tenía alcohol; mi lucha no ha sido en vano; lo mismo la Justicia continúa siendo mala, porque lo mismo siguen saliendo libres". Jorge Ezequiel Alfonso tenía 19 años, estaba de novio, acaba de recibirse de guardia de seguridad privada y vivía en la ciudad de Salta. La madrugada del 7 de diciembre de 2013 volvía caminando de un cumpleaños de 15 junto a su chica, una prima y un amigo cuando un auto por completo fuera de control se subió a la vereda y los embistió sin darles tiempo a nada. El coche lastimó a los tres primeros. Ezequiel recibió heridas gravísimas que provocaron su muerte 28 días después. El conductor, Julio Ceferino Sánchez, de 48 años, manejaba un remise trucho en evidente estado de ebriedad. El drama ocurrió en la rotonda de avenida 12 de octubre y Virrey Toledo. La familia de Ezequiel tuvo que luchar aproximadamente dos años y medio para lograr que el homicida se sentara en el banquillo de los acusados. El hombre entró a la sala de juicio riéndose. El tribunal lo condenó con un fallo excarcelable, pero la querella apeló y logró que le dieran una pena tras las rejas. María Ocampo, la mamá del fallecido, denuncia en el testimonio conmovedor de esta nota la "deshumanidad" del sistema judicial en general, que revictimiza de manera cruel y constante los damnificados de distintas formas de violencia. Considera que se trata de un "maltrato psicológico". Ella y los suyos lograron sobrellevar la odisea gracias al apoyo incondicional de dos entidades civiles salteñas, la Comisión de Familiares contra la Impunidad y la Fundación Cintia Fernández.