Gustavo Melmann: "Naty era un cascabel, alegre, enamorada de la vida"
Sobre este episodio
"El objetivo de la familia era tratar de conseguir el máximo de prueba para que ningún tribunal del mundo pueda eximir a los responsables: Ricardo Suárez, Oscar Echenique, Ricardo Anselmini, Ricardo Panadero, a quien pudimos condenar 22 años después, y un quinto ADN que no se investigó, pese a que el juzgado de alzada lo pidió; lo solicitamos a la Corte Suprema; ahora tendremos que seguir insistiendo o ir a la Corte Interamericana; es otro hombre que dejó sus huellas en el tormento que le hicieron pasar a Naty; lamentablemente, ha habido montones de asesinatos brutales, pero es un logro haber podido probar que una banda de policías que estaba de servicio ese día para cuidar la vida de los chicos, sobre todo, raptaron a nuestra hija y cometieron todas estas barbaridades". Después de 22 años, continúa mendigando justicia junto a Laura, mamá de la víctima, y los tres hermanos de esta: Nicolás, Nahuel y Lucía. Si el Estado argentino les sigue negando la posibilidad de identificar el quinto rastro genético depositado en el cuerpo, planean acudir a la instancia transnacional. Ninguno imaginó que el destino les deparaba semejante pesadilla. Qué paradoja. Se habían mudado a Miramar, la ciudad de los niños, con el objetivo de lograr una existencia más apacible y saludable. Natalia Mariel Melmann, tercera de la prole, tenía 15 años, era abanderada y soñaba con estudiar Medicina para convertirse en obstetra. La madrugada del 4 de febrero de 2001, desapareció a la salida de un boliche bailable al que había concurrido con amigas. La Policía registró la denuncia como fuga de hogar y, para desconcierto de los deudos, obstaculizó el rastreo de manera flagrante. El cadáver fue hallado cuatro días después. Estaba semienterrado y desfigurado en el predio de un vivero. La tragedia conmovió la Argentina con un impacto social y político que permitió llegar a la verdad. La chica había sido raptada, torturada, violada y muerta por efectivos bonaerenses. En 2002, tres uniformados recibieron cadena perpetua: el sargento primero Oscar Alberto Echenique, y los cabos Ricardo Alfredo Suárez y Ricardo Anselmini. Gustavo Fernández, alias el Gallo, un civil, fue condenado por el secuestro. En 2023, el exsargento Ricardo Panadero fue castigado con igual pena que sus pares. A pesar de que la gesta de la familia Melmann constituye una hazaña ciudadana histórica, desentrañar el horror de la Bonaerense, la maldita Policía, sus integrantes hoy carecen de reconocimiento público, viven pobremente y se encuentran expuestos a un hostigamiento cotidiano. Por efecto de la persecusión, Gustavo se vio obligado a emigrar a la Capital Federal. La esposa decidió quedarse en Miramar con el pálpito de que su presencia mantiene el espíritu del retoño extinto caminando esas calles.