Silvia Bignami: "Son 20 años de Cromañón, dos más que la edad de Julián"
Sobre este episodio
Su hijo tenía 18 cuando murió en el boliche del barrio de Once. Este mes debe recordarse la masacre en las escuelas porteñas y bonaerenses. Está pendiente la conversión del local en un espacio de memoria, como establece una ley nacional. Con al menos 194 fallecidos y miles de heridos, el incendio del 30 de diciembre de 2004 es la peor matanza de la historia del rock en todo el mundo. "Soy Silvia Bignami, mamá de Julián Rozengardt, una de las víctimas fatales de la masacre de Cromañón; estoy acá compartiendo con la organización 30 de Diciembre, una peña de sobrevivientes y amigos, una actividad por la memoria, un corso para recordar a los pibes y las pibas que padecieron el hecho; en mi caso, pertenezco al Movimiento Cromañón, una de las entidades más grandes dentro del amplio universo de víctimas y gente unida para reclamar memoria, verdad y justicia; siempre que podemos acompañamos a otras cofradías". "Esto es en el marco de los recordatorios por los 20 años de la masacre; nosotros como familiares, como mamás, estamos siempre evocando a los pibes y las pibas; a veces el recuerdo de carácter personal queda diluido, porque uno está acostumbrado a participar de un espacio de lucha en el que se reclama por los 194 muertos y por los sobrevivientes; entonces a veces hablo poco de Julián; hoy quisiera recordar cómo se fue de contento esa noche a un recital donde no tenía por qué saber que corría peligro; lo sabía el grupo [la banda Callejeros], lo sabía el Gobierno de la Ciudad, lo sabían los empresarios". "Más allá de si se lo propusieron, generaron la circunstancia para que Julián, que fue con su grupo de amigos y con su novia, no volviera; el quedó internado un día más, pero no resistió; como la enorme mayoría de los chicos, antes que quemado, murió como consecuencia de la inhalación de gases tóxicos; hay que recordar lo que pasó esa noche, pero también que hubo condiciones que lo permitieron; hubo una sobreventa de entradas que decidió el grupo [Callejeros]; no podés vender seis mil entradas donde caben mil y pico; hubo material ignífugo que no debió estar; hubo puertas cerradas con candado".