Silvia González: "Para nosotros el éxito consiste en bajar la siniestralidad vial"
Sobre este episodio
La presidenta de la Fundación Estrellas Amarillas, con sede en Santa Rosa, La Pampa, fue anfitriona del tercer congreso nacional del símbolo de las víctimas viales en la Argentina. Ella es mamá de Sacha Viguera, que tenía siete años cuando en 2003 fue víctima de un asesino al volante en esa ciudad. Durante la apertura la acompañó Teresa Mellano, mamá de Paolo. El Tercer Congreso Nacional de Estrellas Amarillas revolucionó entre el 24 y el 26 de abril la ciudad de Santa Rosa, provincia de La Pampa. Fueron tres días apasionantes, intensos, controversiales y retadores que transcurrieron como un torbellino. El símbolo que expresa el título representa a las víctimas vehiculares en la Argentina, como los ciudadanos contemplan de forma cotidiana en los hitos donde ocurre una tragedia en las rutas y calles de todo el país. La Agencia Nacional de Seguridad Vial considera este emblema una señal de tránsito y lo incluye en el examen para obtener el registro de conducir. Las actividades del evento se repartieron en escenarios simultáneos que obligaron a los espectadores a caminar la ciudad. La Universidad Nacional de La Pampa, el Ministerio de Salud provincial, el Hospital de Complejidad Creciente René Favaloro, un camión simulador (bautizado Rutas en rojo) puesto en la vía pública por Sancor Seguros, el Parque Recreativo Laguna Don Tomás, el Cine Milenium, la Dirección Provincial de Vialidad, el Superior Tribunal de Justicia y la playa de estacionamiento de la Fundación Estrellas Amarillas, que luce murales artísticos dedicados a los fallecidos del rubro. El Congreso estuvo repleto de emociones, en primer lugar vinculadas a los afectados, y coincidió con dos efemérides preclaras. Por un lado, el 29 cumpleaños de Sacha Viguera, el extinto hijo de la principal impulsora, Silvia Beatriz González. El niño tenía siete cuando en 2003 fue víctima de un asesino al volante. Por otro, los 20 años del inicio de la Fundación Estrellas Amarillas, que ella preside. La brega de la adalid, acompañada por un nutrido grupo de pares, ciudadanos solidarios y otros colaboradores, ha convertido gradualmente su distrito en una meca de la cuestión dentro y fuera de la República.