Sonia Centeno: "Yemina es una víctima más del genocidio encubierto"
Sobre este episodio
Su nieta Yemina Gil tenía 11 años cuando el 11 de octubre de 2011, mientras se dirigía en bicicleta a la escuela, fue arrollada por un camión que circulaba de forma prohibida en Vicuña Mackenna, provincia de Córdoba. El conductor fue condenado por homicidio culposo. La voz de esta nota vive en el partido de Hurlingham, al oeste del Conurbano. "Les voy a contar una pequeña historia; relata que se produjo un gran incendio en el bosque y había un colibrí que iba hasta el lago, traía una gotita de agua y la tiraba en el fuego; iba una y otra vez; en una de esas idas y vueltas se encontró con un tigre subido a un poste que le dijo: vos que tenés alas, por qué no te vas; le contestó: estoy haciendo mi parte, aunque sea pequeña; los familiares de víctimas somos la voz de los que no tienen voz; todos los días hacemos nuestra pequeña parte para que a ninguno de ustedes les pase lo que sufrimos nosotros, para que ninguno de ustedes tenga una silla vacía en la mesa". Mientras habla de pie con el micrófono en la mano, la oradora pasea su mirada por el auditorio, una muchedumbre silenciosa desparramada alrededor del escenario circular del anfiteatro de la Plaza de las Carretas, a tres cuadras de la Estación Muñiz del Ferrocarril San Martín. El sol potente de la tarde se cuela entre las nubes, los pinos y las columnas del techo de diez metros de diámetro. Quien tiene la palabra luce el cabello recogido, remera gris y calzas granate. La camiseta lleva estampados los mismos ojos cautivantes, aunque dentro de un rostro infantil. "Yemina", se lee debajo en letras negras.