Eso que llamamos amor: Wilson y la necesidad del otro
Sobre este episodio
¡Hola! Me encantaría saber qué piensas, envíame un mensaje de voz. Amar a la humanidad es relativamente sencillo: la humanidad no comparte la pared del fondo. El problema empieza con el prójimo real, el que puede incomodarnos, necesitarnos o no parecernos en absoluto. En este segundo episodio de Eso que llamamos amor , Pablo Lago explora el amor como conducta y reconocimiento, nuestra necesidad de tener un testigo y el límite entre ser vistos y convertir al otro en un certificado permanente de nuestro valor. Del niño que corre a decir «mirá» al Robinson que todavía imagina un público, el recorrido desemboca en Wilson: una pelota que, en la soledad de Náufrago , termina representando toda la humanidad disponible. ¿Por qué necesitamos contar lo que nos pasa? ¿Qué ocurre cuando la palabra se queda sin destinatario? ¿Y cómo podemos necesitar al otro sin reducirlo a la función de confirmarnos que existimos? Porque podemos sobrevivir un tiempo sin público. Lo difícil es vivir sin interlocutor.