Operación Catapult. Ataque a la flota francesa en Mers-el-Kébir [Capítulos de Historia 308]
Sobre este episodio
¡Vótame en los Premios iVoox 2026! En la noche del 2 de julio de 1940, mientras navegaba por el Mediterráneo en plena oscuridad veraniega, el vicealmirante británico Sir James Somerville recibió un mensaje urgente procedente de Londres. El mensaje, enviado por el primer ministro Winston Churchill, era breve pero extraordinariamente duro. En él se afirmaba que Somerville debía afrontar una de las tareas más desagradables y difíciles que jamás se hubieran confiado a un almirante británico. Aun así, el gobierno declaraba tener plena confianza en que cumpliría la misión sin vacilar. Para Somerville, sin embargo, aquella orden resultaba profundamente dolorosa. No solo la consideraba ofensiva en términos morales, sino que además estaba en desacuerdo con ella desde el punto de vista estratégico y humano. Pero la disciplina naval era clara y absoluta: las órdenes debían cumplirse, incluso cuando implicaban atacar a quienes habían sido aliados hasta hacía muy poco.