Enterraron sus sueños en una caja de metal. La abrieron a los 57 años
Sobre este episodio
A los diecisiete años, Alberto escribió que a los treinta tendría una empresa, una casa enorme y jamás se preocuparía por el dinero. Ximena, sentada junto a él, no escribió: dibujó. Metieron ambas hojas en una caja de metal y la enterraron bajo un fresno. Cuarenta años después volvieron a abrirla. Ninguno llegó adonde había imaginado. Pero cuando leyeron sus propias letras con los ojos de los cincuenta y siete, descubrieron algo que nadie les había explicado a los diecisiete: que algunos recursos no se reciben al nacer. Se aprenden. Se buscan. Se construyen. Esta es la historia de dos personas que midieron toda su vida por la distancia que les faltaba, hasta que alguien les hizo mirar de otra manera. Provócate hoy una historia.