La lección de vida de Maite, mujer de un superviviente de la tragedia de Urda: "El accidente me ha hecho abrir los ojos y empezar a amar de verdad"
Sobre este episodio
El vídeo se ha hecho viral: un hombre herido, atrapado entre los hierros de un tren accidentado, pide un teléfono para enviar un mensaje a su familia. Es Mario, uno de los supervivientes de la tragedia ferroviaria de Urda (Toledo). Con la cara ensangrentada y una pierna rota, su única preocupación era que su mujer, Maite, supiera que estaba vivo. "Simplemente para que le digas a Maite que estoy vivo, ¿vale? Que la quiero, que quiero a los niños", decía en un mensaje que ha conmovido a toda España. Su mujer, Maite Cerezo, se enteró del accidente por un mensaje en un grupo familiar y vivió horas de angustia intentando localizar a su marido, que había salido de Madrid hacia Sevilla por trabajo. En una conversación con Israel Remuiñán en 'La Tarde de COPE', Maite ha relatado cómo ese mensaje de su esposo lo cambió todo, especialmente porque la pareja atravesaba una grave crisis matrimonial. El mensaje de Mario, ha explicado Maite, le generó "sentimientos encontrados". Por un lado, sintió "culpabilidad", ya que pasaban "un tiempo difícil", pero por otro, fue un alivio inmenso. "Era como si me insuflaran aire, de ver que en el momento tan difícil que estaba pasando él, solo pensaba en cuánto nos quería, y eso a mí me conmovió", ha confesado. La pareja, que tiene tres hijos de 4 y 2 años, y un bebé de 6 meses, había regresado de una misión de evangelización en Basilea (Alemania) y afrontaba "una crisis en todos los aspectos, y a nivel familiar también, y a nivel matrimonial". Maite ha contado que arrastraban "mucho dolor acumulado, con mucha incapacidad para hablar, sobre todo, y con mucho resentimiento". Ese resentimiento marcó la última despedida antes del accidente. Cuando Mario se fue de viaje, ella se despidió con un simple "adiós, buen viaje", algo que le pesó enormemente tras conocer la noticia. "Me di cuenta de que obviamente no era eso", ha lamentado. El suceso le ha hecho reflexionar sobre las relaciones: "Tantas veces estamos tan inmersos en nosotros mismos, en lo que quiero yo, en lo que necesito yo, y no piensas en donarte, no piensas en servir y no piensas en amar". En medio del caos y el dolor, el vídeo de Mario también recogía una profunda declaración de fe que ha impactado a muchos. Mientras era ayudado por un desconocido, José Ramón, al que describió como "un doctor que ha enviado el señor", Mario afirmaba con la voz entrecortada: "El señor es bueno, ¿vale?". Su historia se conoció, en parte, gracias a un farmacéutico que compartió lo que había visto, impresionado por esa frase. Maite comparte esa misma certeza, ahora "muchísimo más que antes". Ha asegurado que ve cómo Dios "utilizó a las personas, a los sanitarios, a la persona de rescate, para encontrarse con mi marido. Y así lo vivió él, y así lo veo yo". El camino hasta el reencuentro no fue fácil. Al llegar al Hospital Universitario de Toledo, donde Mario fue operado de urgencia, Maite se encontró con la alegría de saberlo vivo, pero también con el inmenso dolor de otras familias. "Veía sus caras tan desencajadas, y cómo les nacían los gritos, que no podían controlar ni su cuerpo. Yo no sabía ni dónde meterme ni dónde mirar, y solo podía rezar", ha recordado sobre uno de los momentos "más duros de ese día". Cuando por fin pudo ver a su marido, lo encontró "despierto, pero muy, muy aturdido", lleno de cortes, cables y con la pierna inmovilizada por hierros. La reacción de él al verla fue decir "mi mujer", y al abrazarla, no dejaba de repetir "lo siento, lo siento". Maite supo que no se refería al accidente: "Yo sabía que él se estaba refiriendo a todo lo que habíamos vivido. Le entendí perfectamente, y yo le decía que le quería también". En ese instante, "la crisis se fue de golpe". La segunda oportunidad que les ha dado la vida ha transformado su matrimonio. Maite ha concluido que el accidente le ha hecho "abrir los ojos y empezar a amar de verdad". "Hasta ahora, tantas veces he exigido o le he recriminado a Mario, 'es que no me quieres', no me sentía querida. Después de esto, el engaño es lo que se ha acabado ya. Claro que me quiere. Y no necesito nada más", ha afirmado, antes de dar gracias por poder seguir junto a su marido y sus tres hijos: Blanca, Almudena y Miguel.