Real Sumo Sacerdocio en el Templo De Dios
Sobre este episodio
“La Escritura nos habla del sumo sacerdote. En el Antiguo Testamento el sumo sacerdote entraba al Templo de Dios cada año con la sangre del cordero ofrecido en sacrificio en el atrio exterior, traspasaba y entraba al Lugar Santísimo por detrás del velo que separaba el Lugar Santo del Lugar Santísimo, y la echaba sobre el propiciatorio, que era una especie de batea de oro que estaba encima del arca del pacto en el Lugar Santísimo. Esto se hacía en el “Día del Yom Kipur”, en el “Día de la Expiación”. El sumo sacerdote ofrecía sacrificio por él, tanto así como también por los pecados del pueblo. Y dice en la Escritura que el sumo sacerdote era directamente llamado por Dios, como lo fue en el Antiguo Testamento el sacerdocio según el orden de Aarón. Pero ahora hay un cambio de orden, ya no está vigente el orden según Aarón, ahora está vigente un nuevo sumo sacerdocio en el que al mismo tiempo al sumo sacerdote le es permitido ser rey, y es el sumo sacerdocio según el orden de Melquisedec. En la Escritura nos dice que Cristo no se glorificó así mismo, haciéndose Él Sumo Sacerdote, sino Dios mismo lo constituyó a Él Sumo Sacerdote. El sacerdocio en el Antiguo Pacto era un sacerdocio que no podía ser eterno, terminaba el sacerdocio cuando el sacerdote moría. Pero este Sumo Sacerdocio según el orden de Melquisedec, es eterno, es para siempre. Y Jesús de Nazareth, para poder ser Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec, tuvo que sufrir. Él fue obediente hasta la muerte. Y esto también ocurre en nuestras vidas, porque nosotros somos parte de Jesús, somos parte de su cuerpo. Y de la misma manera también a nosotros nos exige pasar por muerte de cruz, de esta manera vamos a ser perfeccionados. La Escritura nos dice que en el Lugar Santo, en la primera parte del tabernáculo, el sacerdote entraba continuamente, y estaba ofreciendo los oficios de culto, ofreciendo comidas, bebidas, diversas abluciones y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas, porque ya con Jesús vino la reforma. Ese santuario terrenal físico vino a ser espiritual en nuestras vidas. En el Antiguo Pacto el sacerdote de ninguna forma podía —a través de esos ritos— hacer perfectos al pueblo y a las personas en cuanto a la conciencia; el hombre estaba con la conciencia caída. Ahora, a través de Jesucristo, nuestra conciencia ha sido hecha perfecta. Y de esta manera podemos saber la Voluntad de Dios en el Lugar Santísimo. Las tablas de la ley ahora están en nuestro interior, y Dios nos dice claramente en nuestro espíritu lo que a Él le agrada y lo que a Él le desagrada. Gracias a este Sacerdocio podemos llevar ¡Vida!, ¡y Vida Eterna en abundancia! Un corazón sincero es fundamental para entrar al Lugar Santísimo, es aquel que está capacitado para poder pasar por la cruz del Calvario y poder permitir que el velo se rasgue. De otra manera no ha de entrar el sacerdote a la Presencia del Señor. ¿Dónde está el corazón? En el Lugar Santo, en el alma. Los corazones están íntimamente relacionados con la conciencia hecha perfecta, porque es allí donde el Espíritu de Dios te hace saber si tu corazón está puro o está impuro. Si permites que el corazón se te llene de carne, la conciencia —que es un libro en el cual se escriben todas aquellas obras de la carne que traen muerte espiritual a tu vida— se ha de atiborrar de pecados, se ha de manchar y ha de dejar de funcionar. Por eso tú necesitas aprender a vivir como sacerdote, necesitas aprender tu oficio de sacerdote, tener tu corazón sincero, purificado de mala conciencia, tu cuerpo lavado con agua pura. De esa forma vas a estar siempre sentado juntamente con Cristo en los lugares celestiales, en la misma Presencia de Dios, en esa Presencia Gloriosa. Un sacerdocio en el cristiano le permite llevar verdadera vida espiritual. Pr. Ricardo Claure Peñaloza