En Memoria de Él
Sobre este episodio
«Este es un mensaje muy especial, a través de él, si dispones tu corazón, recibirás la revelación del indescriptible sufrimiento de nuestro Amado Señor Jesús en la cruz del Calvario, cuando siendo Dios se hizo hombre para salvarnos y redimirnos de todos nuestros pecados y darnos Vida Eterna. A través de esta Palabra serás guiado (a) por las calles de Jerusalem, y podrás revivir todo el padecimiento que Jesús de Nazareth tuvo que experimentar por ti; semejante dolor y sufrimiento experimentó nuestro Mesías inmolado, muriendo en la cruz, habiendo efectuado la mayor obra de AMOR registrada en la historia de la humanidad. Si tú le pides al Señor, Él te permitirá discernir, recordando lo que tuvo que experimentar por nosotros. Un Varón de dolores, experimentado en quebranto, que fue humillado hasta lo sumo para poder salvarnos, libertarnos y sustentarnos. El Salvador del mundo, nuestra Majestad en la cruz, nuestro Amado y Dulce Cordero inmolado. Es necesario que recibas esta Palabra maravillosa en lo más profundo de tu ser. Nuestro Amado estaba solo, tenía que ser así, así estaba profetizado, el pecado tenía que caer sobre Él. El castigo de nuestra Paz fue sobre Él, fue molido por nuestras rebeliones, su corazón no podía bombear sangre al resto de su cuerpo. Estaba por consumarse la redención de la creación terrestre, de todos nosotros. Él exclamó, su corazón estaba por fallar, respiraba con mayor dificultad; y lo soportaba por Amor, el Amor de Jesús que excede a todo conocimiento. Él sabía que había llegado su hora y oró al Padre, y le dijo en oración: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Consumada estaba la obra en la cruz, había muerto el Mesías por todos y cada uno de nosotros, por Amor. La sangre del Cordero fue derramada en tierra. Esa sangre es para ti y para mí, esa sangre limpia el pecado, esa sangre es para la humanidad que cree en Jesucristo. Esa sangre ha sido recogida en el propiciatorio del Arca del Pacto, y ahora está en la Jerusalem celestial, en el Lugar Santísimo del Templo del cielo. Esa sangre es para ti, es para mí. Se ha consumado su obra. A aquellos que dispusieron sus corazones, les será revelada la obra de Jesús en la cruz, y a partir de este día no volverán a ser los mismos, porque entendieron el precio que Él pagó en la cruz». Pr. Ricardo Claure Peñaloza PARA QUE SU IGLESIA SE PREPARE… PARA TESTIMONIO A LAS NACIONES