Martirio de Jesús: Esta Sangre es para ti
Sobre este episodio
“La Escritura, en Isaías 53, nos habla de un varón que fue despreciado y desechado entre los hombres, y que el profeta Isaías —lleno del Espíritu Santo— dijo que iba a ser un Varón de dolores, experimentado en quebranto; y que la humanidad iba a esconder su rostro de Él, iba a menospreciarlo, no lo iba a estimar. El Señor permitirá compartir en el Espíritu lo que verdaderamente sucedió en la cruz del Calvario; porque este pasaje de Isaías 53 está hablando de Jesús de Nazareth, de ese Jesús Santo y Amado que murió en la cruz por Amor a la humanidad, derramando su sangre preciosa para limpiar y cubrir nuestros pecados. La sangre que el Señor Jesús vertió en la cruz está llena de Amor, está llena de Misericordia, está llena de ese Cristo Jesús que fue molido por nuestros pecados, herido por nuestras rebeliones; el castigo de nuestra Paz fue sobre Él. Es algo precioso lo que hizo el Señor, es algo maravilloso; sin embargo muchos desprecian esa sangre, no tienen temor de Dios. Mas ahora ha llegado el tiempo que tú puedas de una vez por todas pedirle al Señor la revelación del Espíritu de Dios en tu espíritu para que te haga comprender lo que Jesús verdaderamente sufrió por ti en la cruz del Calvario. Muchas veces escondemos nuestro rostro de Él, muchas veces menospreciamos lo que Él ha hecho por nosotros en la cruz. ¿Te das cuenta? Es esta Palabra la que tú tienes que empezar a aplicar en tu vida. Él, Varón de dolores, sufrió tanto pero lo hizo por Amor. Y la Palabra nos dice que Él llevó nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores. Cuando tú estés experimentando enfermedad o dolor, tú tienes que aceptar por la fe que Jesús se ha llevado tu enfermedad, Jesús ha sufrido esos dolores por ti; y si tú te aferras a esa Palabra que dice que por sus llagas fuimos sanados, el Señor ha de sanarte conforme a su Voluntad. Nuestro Amado Señor tenía heridas hechas por pedazos de hueso afilados y bolas de metal que iban en las puntas de los látigos, los cuales arrancaban su carne; tenía heridas en la frente y en el cuero cabelludo causadas por la corona de espinas que le incrustaron; tenía muchas heridas en todo su rostro que lo desfiguraban; heridas en las muñecas y en los pies por los cuales entraban los clavos en su cuerpo. ¡Heridas que traen ahora sanidad a tu cuerpo!, ¡HERIDAS QUE TRAEN SANIDAD A TU ALMA! Tu alma puede estar enferma, tu alma puede estar dolida, tu alma puede estar atribulada, tu alma puede estar triste hasta la muerte, tu alma puede estar angustiada, tu alma puede estar afligida; pero hay algo que Jesús hizo por ti en la cruz, te dio el remedio: por sus heridas fuimos sanados. Jesús ha provisto sanidad para ti en la cruz del Calvario; y tú puedes utilizar esa sangre para ser libre, puedes utilizar esa sangre que sale de esas heridas para ser limpio de tus pecados. El Señor ama tu vida y quiere transformarla; Él sufrió por tus pecados y tus iniquidades. Ahora es el tiempo en que tú puedes aceptar a Cristo Jesús. Ya sea que estés atribulado, estés acongojado, estés afligido, estés angustiado, estés sediento, ¡DEBES SABER QUE EL SEÑOR TIENE ALGO PREPARADO PARA TU VIDA!, ¡Y ES LA SALVACIÓN DE TU ALMA!”. Pr. Ricardo Claure Peñaloza PARA QUE SU IGLESIA SE PREPARE… PARA TESTIMONIO A LAS NACIONES