Tu Desierto para que aprendas Humildad
Sobre este episodio
“Esta Palabra nos habla de la peregrinación del pueblo judío y de la disciplina que tuvo de parte del Señor cuando estuvo en el desierto por cuarenta años. Mas el Dios Todopoderoso hizo una promesa al pueblo de Israel cuando éste salió de la esclavitud de Faraón y los egipcios, Él les prometió poseer la tierra prometida; aquella tierra en la cual habían fuentes y manantiales de aguas por los valles y colinas, tierra rica en trigo y cebada, en viñedos, higueras, granados, aceite de oliva y miel; aquella tierra estaba preparada para el pueblo judío. Mas ese pueblo tenía que conquistar aquella tierra. El significado espiritual de esa tierra prometida, es la santidad a la cual el Señor nos ha llamado, que también debemos conquistar, porque sin ella nadie verá a Jesús. Si amamos al Señor y queremos verlo, debemos obedecerlo; y el Señor ha establecido que pongamos sus mandamientos y leyes por obra, para que vivamos, crezcamos y nos multipliquemos, para que entremos en la tierra prometida y tomemos posesión de ella. Él quiere que comprendamos que para poseer la tierra de Canaán —que es figura y sombra de nuestra alma—, debemos aprender a obedecer su Palabra y entrar en esa tierra. Y tú necesitas entrar en esa tierra prometida, reconocerla, saber qué porción está en manos de fuerzas espirituales inmundas y conquistarla. Si tú te sujetas a la Voluntad de Dios, a sus mandamientos y a la voz del Espíritu Santo que mora en tu interior, podrás poseer la tierra prometida, podrás conquistar la Santidad de Dios en tu vida. Pero por la naturaleza caída que mora en ti, que la Biblia llama: soberbia, orgullo y altivez, el Señor Jesús permite —para despojarte de todo aquello— que camines por un desierto espiritual. Si sentiste sequedad espiritual en tu interior, de pronto ya no pudiste orar ni ayunar y sentiste que la Misericordia de Dios se apartó de ti; te sentiste en un sequedal, en un desierto, en un páramo, y sobrevinieron problemas y dificultades, debes saber que el Señor permite que en ese desierto seas afligido con serpientes ardientes y escorpiones, fuerzas espirituales inmundas, para que tú mires a la cruz de Cristo y mueras en Cristo Jesús. El Señor se sirve de pruebas y vicisitudes en tu vida para hacerte más humilde, para que ya no hagas tu voluntad, para que no sea ya como tú quieras, sino como Él quiera. Despojándote, humillándote, negándote a ti mismo, para que tomes tu cruz; porque esa cruz significa muerte a tu “yo”, a tu ego. Y sólo así podrás conocer la belleza de la Santidad de Dios. Si en este momento te encuentras atravesando el desierto, el Señor lo está permitiendo porque te ama, porque quiere disciplinarte; mas no estás solo (a), Él está contigo. Más adelante hay victoria, hay conquista, hay santidad. Ríos y manantiales de Aguas Vivas, sembradíos de trigo y cebada que son figura del Pan de Dios, viñedos que son del tipo de la sangre de Cristo; higueras: ser parte del pueblo escogido de Dios, un pueblo victorioso que perfecciona la santidad en el Temor de Dios. Alcanzar un servicio fecundo simbolizado por los granados, la Unción que el Señor tiene preparada, representada por el aceite de oliva. Miel fluyendo de tu alma, que es la Misericordia y la compasión que no debe faltar en tu vida”. Pr. Ricardo Claure Peñaloza PARA QUE SU IGLESIA SE PREPARE… PARA TESTIMONIO A LAS NACIONES