Mensaje a la Ciudad de Sucre: a los tibios de corazón
Sobre este episodio
Este hermoso mensaje predicado por nuestro amado Pastor Ricardo Claure Peñaloza en la ciudad de Sucre, Bolivia, es un tesoro antiguo que el Señor ha determinado publicar en este tiempo. Si bien en su momento fue dirigido a la ciudad de Sucre, ahora se constituye en una enseñanza llena de Unción y Poder de lo alto, que penetra como una espada de dos filos al corazón, poniendo en manifiesto toda maldad y pecado que es necesario confesar para así obtener el Perdón, que sólo el Dios de la Biblia puede dar. Este es un mensaje de exhortación y esperanza que está dirigido a todos aquellos que están viviendo su vida espiritual en tibieza, aquellos que consideran que ya han obtenido lo suficiente del Reino de los cielos, y han dejado de interesarse en crecer y madurar espiritualmente; aquellos que no han tomado la decisión de seguir al Señor Jesús y amarlo por sobre todas las cosas, y por esa razón se conforman con llevar una vida de derrota y esclavitud, porque no han recibido la revelación de lo que es la Vida victoriosa en Cristo Jesús. 20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Apocalipsis 3:20 Es el Señor Jesús hablándote, pidiéndote que abras la puerta de tu corazón para obrar en él. Él quiere entrar en tu vida y sanarte, restaurarte, libertarte; Él quiere que toda esa tibieza con la que has estado llevando tu vida cristiana, se convierta en Fuego de Amor por Él; y si no lo conociste aún, Él quiere darte su Amor y su Consuelo, y hacer de ti una nueva criatura. Sólo en Él hay promesas de Vida Eterna, sólo Él puede llevarnos con Él en el arrebatamiento, para que podamos participar de la Cena de las Bodas del Cordero, allá en el cielo, en su Reino de Gloria. Y esas son sus promesas hermosas, si vivimos sujetos a su Voluntad y renunciamos a todo lo vil e inmundo que hay en nosotros. El tiempo es breve, el Señor Jesús viene pronto; y vendrá con juicio y destrucción sobre esta humanidad de pecado. Velemos pues, para ser tenidos por dignos de escapar de todo lo que está determinado sobre los moradores de la tierra, y busquemos la santidad sin la cual nadie le verá. Para que su iglesia se prepare… Para testimonio a las naciones.