Vestidle con el Mejor Vestido
Sobre este episodio
“Este mensaje está dirigido a aquellas personas que han conocido ya la Palabra de Dios, que un día aceptaron a Jesucristo como Señor y Salvador de sus vidas, y que habiendo pasado algún tiempo en el camino del Señor, se han apartado de Él. Y se sienten lejos de la Presencia del Señor. Si tú te encuentras en esta situación, es necesario que escuches esa Palabra, que recibas esta Palabra, porque a través de ella vas a encontrar bendición para tu vida. Es el Señor Jesucristo que te está hablando, es el mismo Verbo de Dios por su Espíritu Santo que está presente en esta Palabra, Aquel que vive por los siglos de los siglos, que quiere hablar directamente a tu vida. Esta Palabra es más profunda que las manifestaciones externas y simples, va más allá de las manifestaciones externas del cuerpo. Esta Palabra entrará a tu alma ¡hablará a tu corazón del alma!, ¡a tu interior! ¡Te hará comprender dónde estás!: ¡en la hacienda del mundo!, ¡en las cosas del mundo!; las cosas del mundo que perecen, las cosas del mundo que atormentan, y te traen hambre, te traen ¡vacío!, ¡te traen soledad!, ¡te traen depresión continua!, te traen desasosiego, incredulidad, y tantos problemas a tu alrededor. ¿Descubres ahora que te ha comenzado a faltar ya hace tiempo atrás la verdadera Presencia de Dios en tu vida? ¿Descubres ahora que has estado apacentando cerdos?: ¿fuerzas espirituales de lujuria, fuerzas espirituales de mentira, fuerzas espirituales de engaño, de blasfemia, de adulterio, de fornicación, o de tantas otras cosas que han sobrevenido a tu ser? Es necesario que abras tu entendimiento. No puedes seguir llevando de esta forma tu vida espiritual, tu vida cristiana. No puedes seguir apacentando cerdos. A través de este mensaje el Señor quiere que vuelvas en ti, quiere que te des cuenta del estado espiritual que hay en tu vida. Creíste –por desconocimiento de la Palabra– que solamente lo que sale afuera y que otros lo ven es lo que te aparta de Dios, es lo que te contamina; pero no es así. A través de esta Palabra entenderás que también es lo que llevas en tu interior y nadie lo sabe –pero el Señor sí lo sabe– es lo que te contamina. El Señor ve los pensamientos, el Señor ve los deseos, el Señor ve las decisiones que se forman en tu voluntad. ¡Allí en tu interior! ya se provoca la contaminación; y es por eso que sientes que el corazón se endurece cuando te admites un mal pensamiento, cuando te admites una mala emoción, un mal deseo, una amargura, un odio, un rencor, un resentimiento, un pensamiento sucio. Automáticamente sientes que tu corazón se endurece, inmediatamente ahí te has contaminado, y estás en la provincia apartada. ¡Estás desperdiciando todo lo que Dios te ha dado!” Pr. Ricardo Claure Peñaloza PARA QUE SU IGLESIA SE PREPARE… PARA TESTIMONIO A LAS NACIONES