Los Fariseos modernos contra el Espíritu Santo
Sobre este episodio
“En esta Obra bendita se va predicando Palabra del Señor, Palabra en el Espíritu de Dios que trae edificación a muchas vidas, mediante la cual el pueblo es enseñado a depender directamente del Señor Jesucristo. El pueblo es discipulado en Cristo Jesús, para hacer discípulos en Cristo Jesús, y de esta manera el pueblo aprende a utilizar el Poder de la cruz, el Poder de la Palabra de Dios, el Poder de la oración, el Poder de la confesión de sus pecados, de sus obras de la carne, el Poder de la misma Palabra experimentada a través de la resurrección espiritual que cambia sus vidas. Y así, de esta manera, es un pueblo que va creciendo, que va edificándose en el Espíritu de Dios, que aprende a recibir la guía del Espíritu Santo en su conciencia. Un pueblo que mediante los cultos de ministración que se llevan cada día va recibiendo enseñanza, va recibiendo ministración, va recibiendo bendición de lo alto en forma masiva, en el nombre de Jesús de Nazareth. Ahora ha llegado un punto importante, necesitamos recibir algunos aspectos rudimentarios, básicos. Hay mucho pueblo todavía no ha podido experimentar la llenura del Espíritu Santo. Y es por ello que justamente el Señor ha guiado para que podamos compartir la Palabra referente al BAUTISMO EN ESPÍRITU SANTO. Esta Palabra ha de poder traer fe a muchas vidas, por cuanto la Palabra del Señor nos dice que la Fe es por el oír y el oír por la Palabra de Dios. Y si tú quieres recibir esta Palabra, si tú no has recibido bautismo en Espíritu Santo, en el lugar donde te encuentres, si escuchas esta Palabra con fe, vas a poder recibir el Poder del Espíritu Santo de Dios, vas a poder recibir la Promesa del Dios Todopoderoso en Cristo Jesús, y vas a poder tener la fuerza, no solamente la personal, sino la Fuerza de Jesús de Nazareth por su Espíritu Santo, para seguir adelante en los embates de la vida cotidiana, en la lucha espiritual que desarrollamos como cristianos nacidos de nuevo”. Pr. Ricardo Claure Peñaloza PARA QUE SU IGLESIA SE PREPARE… PARA TESTIMONIO A LAS NACIONES