Deja que la Luz de Cristo Rompa tu Ceguera Espiritual
Sobre este episodio
“Hay muchos creyentes, muchos cristianos, que todavía rehúsan creer todas las verdades de la Palabra de Dios, rehúsan creer que hay milagros de sanidad del cuerpo, rehúsan creer que hay milagros de expulsión de demonios, rehúsan creer las cosas sobrenaturales que ocurren a aquellos que practican y experimentan el Poder de la Palabra de Dios. Y esto es como consecuencia de que Satanás les está cegando el entendimiento, porque ellos han dispuesto en su corazón no creer a las verdades del Evangelio. Si rehúsas algunas verdades del Evangelio, ya automáticamente no estás siendo iluminado con el resplandor del Evangelio en tu vida. Podrás asimilar algunas cosas, está bien, muy provechoso para tu vida; pero ¿¡qué de las otras cosas que tú no quieres creer!? Lo que no quieres creer no lo experimentas en tu vida, y por eso llevas una existencia de derrota, por eso sigues llevando una vida carnal y no has aprendido a llevar una vida en el Espíritu Santo de Dios. Por eso, porque estás permitiendo a Satanás que te enceguezca el entendimiento, porque rehúsas creer a la Palabra para que no te resplandezca la Luz del Evangelio de la Gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. ¡Y a través de esta Palabra, esa Luz que ilumina a todo hombre, la Luz del mundo que es Jesús de Nazareth, quiere iluminar tu corazón!, para que puedas ver y darte cuenta verdaderamente la oscuridad que hay en él. El proceso de la redención empieza con el espíritu, continúa luego con el alma y termina con el cuerpo. El alma tiene que despojarse de la carne, tomando la cruz cada día. El cuerpo tiene que mantenerse esclavizado, humillado al Poder del Espíritu Santo de Dios —que vive en tu espíritu— a través del alma, para que no haga lo que quiera. Y al final, cuando la redención se dé en su gloria, Dios mismo ha de transformar nuestros cuerpos mortales en cuerpos inmortales; serán cuerpos glorificados, cuerpos que ya no tendrán nada que ver con el pecado. Pero mientras venga eso, tenemos que guardar nuestro espíritu, nuestra alma, y nuestro cuerpo, irreprochables, irreprensibles hasta la Venida del Señor Jesucristo. Es lo que el Señor nos ha enseñado, y es lo que se está enseñando y es lo que se está viviendo; y muchos lo han experimentado ya, y es bendición de lo Alto, es Palabra de Dios vivida, es Palabra de Dios experimentada para todos aquellos que disponen a que su corazón resplandezca con la Luz de la Gloria de Dios en la faz de Jesucristo”. Pr. Ricardo Claure Peñaloza PARA QUE SU IGLESIA SE PREPARE… PARA TESTIMONIO A LAS NACIONES