23. Justificarse es enterrarse.
Sobre este episodio
Dios es el gobernante de nuestras vidas. Él puede hacernos libres una vez que admitimos que nos hemos equivocado. La justificación es nuestra propia tumba, no nos hace ningún favor justificar nuestros hechos ni disculpar nuestros pecados, pero esa es la tendencia natural del hombre.