03. El veneno de la comparación.
Sobre este episodio
¿Te sientes desilusionado o tentado a comparar tu vida con la de los demás? La envidia solo seca nuestros huesos, pero el amor de Dios sana nuestras heridas. Hoy el Señor unge tu cabeza con su aceite consolador y te dice: «No mires la mesa ajena; la copa que Yo serví para ti está rebosando de mi gracia». Versículo Clave: «Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.» — Salmo 23:5