10. La rareza de ser escuchado.
Sobre este episodio
¿Sabías que uno de los hábitos más poderosos de Jesús era su capacidad de escuchar con atención y sin prisa? Él nunca interrumpió a Bartimeo ni a la mujer samaritana; les dio voz y espacio para sanar. Consejo bíblico: «Todos deben ser prontos para escuchar, lentos para hablar y lentos para enojarse» (Santiago 1:19 NTV).