Los cristianos... ¡Amurallados!
Sobre este episodio
El hermano ofendido es más tenaz que una ciudad fuerte, y las contiendas de los hermanos son como cerrojos de alcázar. Cuidemos que el odio y las malas emociones, no señoreen en la casa de Dios, que somos nosotros. Aprendamos a perdonar y a pasar por alto la afrenta, nos da salud emocional, física… nos da la victoria.