Mi Lucha, Adolf Hitler 15
Sobre este episodio
Cuando el 1 de mayo el almirante Karl D?nitz anunció por radio la muerte de Hitler en su búnker, Stalin mostró escepticismo y formuló presión directa a la NKVD y al jefe de ésta, Lavrenti Beria, para que las unidades de la NKVD en Berlín hallasen los presuntos restos de Hitler en el plazo más breve posible. Una unidad especial soviética de laSMERSH se encargó de una exhaustiva búsqueda en la Cancillería del Reich y allí lograron encontrar los cadáveres de Hitler y Eva Braun el 9 de mayo. Las piezas dentales de ambos cráneos se hallaban intactas y fueron comparadas con archivos dentales suministrados por una ayudante del dentista de Hitler; asimismo se realizaron interrogatorios detallados a todos los edecanes y ayudantes capturados en el F?hrerbunker, con lo cual los hallazgos de la SMERSH quedaron ratificados. De todos modos, el gobierno de la Unión Soviética no divulgó mayor información sobre la muerte de Adolf Hitler, e inclusive Stalin negó ante diplomáticos estadounidenses tener alguna certeza de la muerte de Hitler. El régimen stalinista consideró conveniente mantener dudas sobre el cadáver del líder nazi como arma de propaganda durante la Guerra Fría, acusando a los gobiernos de EE. UU. y Gran Bretaña de ocultar un presunto “escape” de Hitler hacia España o Sudamérica, sea en un submarino o bajo una identidad falsa. Esta incertidumbre, aumentada por el hecho que el gobierno soviético rehusaba dar información detallada sobre el cadáver de Hitler o el de Eva Braun, desencadenó toda suerte de mitos sobre el destino final de Hitler que perduran hasta el día de hoy. Tras la muerte de Stalin en 1953, la política oficial de la URSS se basó en mantener dudas sobre la muerte de Hitler, en línea con la propaganda del régimen, aunque en 1969?un periodista soviético logró publicar un libro detallado sobre el destino de los cadáveres del F?hrer y su esposa.