Portada de Revisionismo Histórico I (abre los ojos)

1 La Fábula del holocausto cáp. 1

· 2 h 29 min

Nadie ha valorado este episodio todavía Tu nota:

Sobre este episodio

ARTHUR R. BUTZ Los "juicios por crímenes de guerra" a los que sometieron los vencedores de la Segunda Guerra Mundial (SGM) principalmente a alemanes, pero también a muchos japoneses, sentaron un precedente pasmoso por su alcance y por lo inequívoco de las acusaciones de las potencias victoriosas al hacer uso de ciertos legalismos o presupuestos que no existían cuando fueron supuestamente violados por las potencias del Eje. De este modo, despreciando todos los códigos de honor europeos respetados durante siglos, prisioneros alemanes civiles y militares, muchos de alta graduación, fueron objeto de muerte violenta durante su detención por los aliados como consecuencia de tan extraordinarios procedimientos. Nunca antes había sucedido algo parecido a los juicios que los enemigos de Alemania hicieron entre 1945 a 1949. Quizá el caso de Juana de Arco, pero entonces sólo había implicada una prisionera y no una nación entera, y los ingleses, que fueron según los últimos estudios los responsables del proceso, hicieron cuanto pudieron para que la condena por delitos de herejía y brujería (hoy ya proscritos) fuera decidida por una Iglesia universal e imparcial, de acuerdo con las reglas ya existentes de pruebas y procedimientos. En los Estados Unidos, auténtico padre de los juicios, las opiniones acerca de la conveniencia de éstos siempre han estado divididas, pero el balance ha sido distinto. En el periodo inmediato de la postguerra la opinión generalizada estaba a favor de los juicios con algunas importantes personalidades en contra. En medio de la acadabrada campaña electoral de 1946, justo antes de que los nazis más importantes: Goering,Ribbentrop, etcétera, fueran a la horca, el senador Robert A. Taft pronunció un discurso atacando las bases legales de los juicios, así como las sentencias impuestas; su discurso parece que perjudicó a su partido, el Republicano, en aquellas elecciones. Una década después, lógicamente los puntos de vista habían variado algo, ya que en aquellos tiempos el entonces más claro candidato a la presidencia, John Fitzgerald Kennedy, publicó un libro, "El perfil del valor" (un examen de varios personajes a los que el senador Kennedy creía valientes) en el cual alababa a Taft por mantener esa postura, añadiendo que sus opiniones "eran hoy compartidas... por un número importante de ciudadanos americanos" (1). Con el secuestro de Eichmann en 1960, su posterior "juicio" y la publicidad que recibió más tarde, parece que las opiniones variaron de nuevo, aunque lentamente, hacia una aprobación de los juicios. Este cambio extraordinario puede justificarse de muchas maneras, pero creo que lo sucedido es que en tiempo de paz, cuando por lo general no hay un ambiente de histeria, la atención del mundo se había centrado en un relato especialmente macabro: el asesinato por los nazis de varios millones de judíos (por lo general, seis) de toda edad y condición durante la guerra, como parte de un programa encaminado a eliminar a los judíos europeos. "La solución final", de Gerald Reitlinger, 2ª edición (1968), es comúnmente aceptada como la exposición más detallada y asequible de esta acusación y "La destrucción de los judíos europeos", de Raoul Hilberg (1961), dice esencialmente lo mismo. Otras obras son "El Holocausto", de Nora Levin (1968), varios libros de León Poliakov, y el muy reciente "La guerra contra los judíos, 1933-45", de Lucy S. Dowidowicz (1975). Volviendo al tema de lo adecuado de los juicios por crímenes de guerra, todo el mundo estará de acuerdo en (por lo menos) buscarles un fundamento legal, pero al parecer mucha gente protestaría diciendo que los juicios eran, en cualquier caso, necesarios porque los excesos normales en tiempo de guerra no tuvieron nada que ver, y por tanto la extraordinaria naturaleza del crimen; el extermínio de los judíos europeos , requería procedimientos extraordinarios. El argumento falla en que una crueldad semejante no sólo debe ser castigada, sino también estar documentada. No me he propuesto en este libro traer a colación la cuestión de qué grado de crueldad justifica qué grado de irregularidades, sino más bien un punto sobre el que se – 3 – BUTZ : La Fabula del Holocausto habla pocas veces y que es importante para debatir el tema: el hecho de que sin las pruebas aportadas en los juicios, no habría evidencias signifitivas de que el programa de exterminio de judíos existiera alguna vez. Uno no tiene más que examinar las fuentes citadas por Hilberg y Reitlinger para darse cuenta de ello. Si los juicios no hubieran tenido lugar, una persona que pretendiera la existencia del programa de exterminio no hubiera podido, si fuera necesario, mostrar prueba alguna salvo unos pocos libros (sin incluir a Hilberg y Reitlinger) cuyas acusaciones son tan poco sólidas como la suya. Por tanto el problema de juzgar o no el exterminio de judíos no es una simple cuestión de si es o no un asesinato masivo, sino solamente de un caso de asesinato sobre el que hay legítimas y sólidas dudas acerca de si se llevo a cabo.

Últimos episodios de Revisionismo Histórico I (abre los ojos)

  1. 1 ley europea defensa y protección animal

    5 de octubre de 2026 · 46 min

  2. 1 ley europea en defensa animal

    5 de octubre de 2026 · 24 min

  3. Savitri Devi final

    29 de septiembre de 2026 · 57 min

  4. Savitri 31

    27 de septiembre de 2026 · 44 min

  5. radio en bilbao

    23 de septiembre de 2026 · 4 min