11 la fábula del holocausto
Sobre este episodio
Naturalmente podrá discutirse que esos "juicios" de pesadilla de Dachau tienen poco que ver con lo que nos ocupa porque las normas seguidas en los juicios de Nuremberg no eran comparables y porque los que sostienen la leyenda del exterminio no citan ninguna "prueba" de las presentadas en esos procesos. Esto es en parte verdad: la brutalidad y la coerción no fueron tan frecuentes en el principal juicio de Nuremberg como lo fueron en los de Dachau y los exterminios en masa no se pusieron tan de relieve (aunque las cámaras de gas aparecieron en los testimonios de vez en cuando). Sin embargo los juicios de Dachau no pueden desecharse tan fácilmente porque la oficina que los administraba, la División de Crímenes de Guerra, estaba fuertemente implicada en los juicios de Nuremberg, como ya hemos señalado y como vamos a confirmar dentro de poco con una cuestión bastante chocante. Además, la coerción sí que fué empleada en Nuremberg para obtener pruebas, pero esto se verá en un capítulo posterior. Ninguna de las cuatro potencias estaba contenta con los resultados del IMT y tras el "gran juicio" llevaron a cabo por separado la clase de procesos que quisieron. Los juicios de los británicos son de un interés general, pero para nosotros, sobre puntos de relativamente menor importancia. El único gran juicio de los franceses fué al magnate de la industria del Sarre, Hermann Roechling, a quien ya juzgaron "in absentia" al final de la PGM. Organizados por el NMT americano, los juicios empezaron en realidad en 1945 y en – 16 – BUTZ : La Fabula del Holocausto marzo del 46 una dependencia de la oficina de Jackson, encabezada por Telford Taylor, se creó para este propósito. Es importante decir que en todos esos juicios de nazis, desde el IMT pasando por el "proceso" a Eichmann de 1961 (en el que no se permitieron testigos a la defensa) hasta el de Auschwitz del periodo 1963-65 (en el que el Gobierno de Bonn no permitió asistir a Rassinier como observador) los abogados defensores no eran secundados por ayudantes experimentados en la investigación por estudiar los documentos y además, casi todos los documentos a los que tenían acceso estaban bajo control del fiscal. (26). Cualquiera que sea el resultado legal, esta situación puede producir una imagen tergiversada de la historia sino rayana con el escepticismo