El talmud desenmascarado 9 PRANAITIS
Sobre este episodio
Continuará, Dios mediante más adelante, denunciando las blasfemias contenidas en el Talmud contra Cristo, Vida nuestra, y su Santísima Madre, esperanza de todos nosotros pecadores. (1) El Kahal es la forma suprema de organización judía. Es un centro gubernamental que coordina unidades representativas locales alrededor del mundo que a su vez se dividen en distritos llamadas kehillas (2)Tratado de Baba Metsia, fol.33ª; El Talmud desenmascarado, pag. 22. El Talmud desenmascarado; Pranaitis, S. pestesburgo 1892; Ed Alpa Miami, pag.22 (3) Tratado Sophereim, XV,7, fol 13b; Ibid; pag.22 (4) Erubhin, f.21b. Ibid. (5) Mizbeach (12) cap V.; Cf. Joan, Bustorf, Recensio operis Talmud, p. 225; ibid. Sofronio === 23 septiembre, 2013 | Sofronio El TALMUD CONTRA CRISTO En la primera parte de este escrito he pretendido demostrar- con los propios textos talmúdicos- cómo las enseñanzas de Moisés y los Profetas han sido desplazadas por la autoridad de los rabinos, siguiendo los judíos a éstos últimos y no al A.T. A medida que el cristianismo se expandía, pese a las persecuciones constantes de los judíos primero y siempre, y luego de los romanos, bárbaros, mahometanos…, el Talmud iba adquiriendo mayor violencia verbal, llegando a escribirse en él las mayores blasfemias e infamias contra Cristo, su Madre santísima y los cristianos. Con la invención de la imprenta los judíos comenzaron a distribuir ampliamente el Talmud. La primera edición conteniendo todo tipo de injurias contra nuestra sagrada Religión fue hecha en Venecia (2). A finales del siglo XVI muchos eruditos se interesaron por estas impresiones auténticas, por lo que, en las siguientes, se comenzó a expurgar aquellas partes del Talmud insidiosas contra los cristianos, pues empezaron a temer los judíos la reacción de éstos. Contra estas insolencias sacrílegas determinaron los papas y los príncipes y reyes católicos que los ejemplares de estos libros blasfemos fueran pasto de las llamas. La reacción de los judíos consistió en practicar la astucia de Caín. Reunidos en un sínodo celebrado en Polonia en el año 1631, acordaron suprimir todas aquellas partes del Talmud que se referían a Jesús, asegurando, no obstante, la transmisión oral de las mismas injurias y blasfemias a las siguientes generaciones. He aquí el contenido de dicho acuerdo: “Por tales razones, os ordenamos que de ahora en adelante, cuando publicareis una nueva edición de estos libros, dejéis en blanco los pasajes donde se habla de Jesús de Nazareth, haciendo un circulo como éste: ‘O’; y todo rabino, como cualquier otro maestro, tenga el cuidado de enseñar tales pasajes a sus fieles sólo verbalmente. De este modo los hombres de ciencia cristianos no tendrán nada que reprochamos al respecto, y podremos evitar que nos sobrevengan las más grandes calamidades y nos será posible vivir en paz”. (1) A pesar de este malvado sigilo de susurros en las tinieblas, quiso la Providencia que quedara manifiesta la iniquidad en parte, al menos, porque esos mismos libros blasfemos, con pocas mutilaciones, se volvieron a editar en Holanda- país que acogía benévolamente a los judíos expulsados de España- durante la segunda mitad del siglo XVII. Estas ediciones son muy similares a la veneciana. Este súbito cambio táctico iba a hacer casi imposible aportar pruebas concluyentes sobre las verdaderas enseñanzas de los judíos. Pero quiso el Señor que el mal no quedara oculto. En 1892, de la tipografía de la Academia de Ciencias de San Petersburgo salía la mejor y más cuidadosa antología de máximas talmúdicas referentes a Cristo y los cristianos. Su autor era el muy católico Mons. I. B. Pranaitis,- ‘liquidado’ por la Checa durante la revolución bolchevique en Rusia- titular de la cátedra de hebreo de la Universidad Imperial y tenía por título: “Christianus in Talmude Judaeorum, sive Rabbinicae doctrinae de christianis secreta”. (“El cristiano en el Talmud de los judíos, o los secretos de la enseñanza rabínica acerca de los cristianos”). El libro, con imprimatur del Arzobispo metropolitano católico, Mons. Kozlowsky, llevaba el texto hebreo de las prescripciones rabínicas con su traducción en latín. Pero los ejemplares, por desgracia, desaparecieron casi completamente debido a los saqueos y purgas del régimen soviético a los católicos. Sólo algunos pocos se salvaron. Con uno de éstos publicó una edición litografiada Mario de Bagni, con la correspondiente traducción italiana. De esa edición aparecida en los Editores Tunminelli y Cía., Milán, Roma, 1939, se realizó otra en Georgia, USA, que es la que usamos como fuente principal de estos artículos. SOBRE LOS NOMBRES DE CRISTO. El nombre verdadero de Cristo en hebreo es Jeschua Hanotsri –Jesús el Nazareno-. Se lo llama Notsri por la ciudad de Nazaret en la cual se crío. A los cristianos también se los llama en el Talmud Notsrim –Nazarenos-. Puesto que la palabra Jeschua significa “Salvador”, el nombre de Jesús raramente aparece en los libros judíos; casi siempre se lo abrevia a Jeschu, empleándolo maliciosamente como si fuera compuesto de las letras iniciales de las tres palabras Immach SCHeino Vezikro –“que su nombre y memoria sean borrados”-. Es bien conocida la afición de los judíos a la cábala e igualmente que en las Escrituras Sagradas se nos advierte de apartarnos de Elohe Nekhar –“dios o dioses extraños”-; pues bien, mediante la numerología de la Cammatria, a la que son tan adictos, resulta que las palabras Elohe Nekhar suman 316, que juntas forman la palabra Jeschu . En la cita de Prainatis sobre Cf. I. Bustorf en Abreviatura Jechu, se lee que “Los judíos entre ellos no dicen Jeschu, sino Isschu, casi tan similar a las palabras de esta maldición….que no sólo significan esa maldición –“que su nombre y memoria sean borrados”–, sino también Jeschu Scheker –“mentiroso”– Utoebah –“abominación”-. Usan también para evitar nombrar a Cristo, el apelativo “Otho Isch”– “Aquel Hombre”-, como dando a entender que con ese nombre todos saben de quién se habla. Ejemplo: ”Lleva el nombre de cristiano el que sigue las falsas enseñanzas de aquel hombre, que le enseñó a celebrar las fiestas en el primer día del Sábado, o sea, rendir culto en el primer día después del Sábado” (Tratado de Aboda Zarah, 6ª). En ocasiones utilizan un apelativo más despreciativo, “Peloni”,-“un cierto uno”. Ejemplo: “María…la madre de un cierto uno, de quien se cuenta en Schabbath” Despectivamente llaman a Jesús “Naggar bar naggar”– “el carpintero hijo del carpintero”. Otras veces se le evita el nombre, diciendo “Ben charsch etaim”, “el hijo de un ebanista”. Se lee esto en Aboda Zarah, 50b. Es bastante frecuente que lo llamen “Talui”-“el que fue colgado”; v.gr.:“El rabino Samuel, el hijo de Meir, en el Hilch Akum de Maimonides, refiere el hecho de que fue prohibido tomar parte de las fiestas cristianas de Navidad y Pascua porque se celebraban debido a aquel que fue colgado. Y el rabino Abn Ezra, en un comentario sobre el Génes (XXVII,39) también lo llama Talui, cuya imagen el emperador Constantino reprodujo sobre su estandarte: ”.. en los día de Constantino, que cambió de religión y colocó la figura del que fue colgado sobre su estandarte” (3).