historia criminal del comunismo 6
Sobre este episodio
Si algo ha caracterizado a los partidos comunistas de todo el mundo es que se han comportado como sectas, en el sentido de organizaciones muy cerradas en sí mismas, en tensión con el resto de la sociedad y poseedoras de una verdad revelada y esotérica que sólo los iniciados —la vanguardia— conoce. El escritor Arthur Koestler, que fue un devoto comunista durante una parte de su vida, definía en estos términos su afiliación al Partido: «Decir que uno había visto la luz es una pobre descripción del éxtasis mental que sólo el converso conoce. La nueva luz parece brotar desde todas las direcciones del cráneo; todo el universo encaja con un patrón como piezas aisladas de un rompecabezas unidas de golpe por la magia. Ahora hay una respuesta para todas las preguntas, las dudas y los conflictos son cosa del pasado. A partir de este momento nada puede perturbar la paz interior y la serenidad del converso, excepto el temor ocasional de volver a perder la fe, perdiendo de este modo lo único por lo que vale la pena vivir, y cayendo de nuevo en la oscuridad exterior». Si esto no es lo más parecido a una secta, que baje Dios y lo vea. Los comunistas siempre han sido una minoría. El propio Lenin, fundador del primer partido-secta de la historia, el Bolchevique, tomó precisamente ese nombre para transformar la realidad mediante el uso de las palabras. Bolshevik en ruso significa «mayoría», aunque el grupo de Lenin no era más que una minúscula escisión del Partido Socialdemócrata ruso. Esa minoría estaba formada por pocos militantes, pero, en palabras de Lenin, «obedientes, mentalizados y disciplinados». Esta vanguardia se encargaría de guiar a las masas para que se materializasen las tesis marxistas. Para ello cualquier abuso estaba permitido. Así, mediante la conversión del partido en secta, una ideología que propugna la violencia terminó cristalizando en crímenes reales con muertos de verdad. Partidos como el que fundó Lenin o el del citado Abimael Guzmán sí que eran sectas criminales a fuer de comunistas. Y a los hechos hay que remitirse.