BENDICE, ALMA MÍA, AL SEÑOR, Y NO OLVIDES NINGUNO DE SUS BENEFICIOS
Sobre este episodio
BENDICE, ALMA MÍA, AL SEÑOR, Y NO OLVIDES NINGUNO DE SUS BENEFICIOS Salmos 103:2 LBLA Bendice, alma mía, al SEÑOR, y no olvides ninguno de sus beneficios. ¡Cómo olvidamos las bendiciones y beneficios de Dios! ¡Tenemos que renunciar a nuestra ingratitud! Ingratitud: Desagradecimiento, olvido, o desprecio de los beneficios recibidos. (No olvides ninguno de sus) “beneficios”, he gemûl: - un acto de bien; por implicación, servicio o retribución: - beneficio, aquello que ha dado, recompensa, premio. ¡Bendigamos entonces a Dios por todos y cada uno de sus beneficios!