BENDICE, ALMA MÍA, AL SEÑOR, Y NO OLVIDES NINGUNO DE SUS BENEFICIOS
Sobre este episodio
BENDICE, ALMA MÍA, AL SEÑOR, Y NO OLVIDES NINGUNO DE SUS BENEFICIOS Salmo 103:2 NBLA “Bendice, alma mía, al Señor, Y no olvides ninguno de Sus beneficios.” “Sus beneficios”, he gemûl: su tratamiento, es decir, sus actos (buenos); por implicación, servicio o retribución: - beneficio, lo que ha dado, su recompensa, su premio. Hebreos 11:6 NBLA “Y sin fe es imposible agradar a Dios. Porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que Él existe, y que recompensa a los que lo buscan.”