¿ESTA BIEN RECONOCER QUE DUELE?
Sobre este episodio
¿Hace cuánto tiempo llevas diciendo que estás bien y sonríes mientras por dentro sigues cargando una herida? ¿Hace cuánto tiempo repites: ya lo superé, mientras por dentro sigues cargando una herida? Jesús nunca avergonzó a las personas por sus lágrimas. Tampoco las desechó por sus heridas. Las recibió. Las escuchó. Las acompañó. Y sigue haciendo lo mismo hoy.