Reflexiones desde ADEC: Desafiando a los empresarios por Carmen Cosp
Sobre este episodio
Saliendo de casa, la semana pasada, encontré 3 niños tratando de conseguir los últimos mangos de la época para saciar su hambre. Me detuve espantada cuando vi a 2 de ellos encaramados en la muralla y al tercero dando instrucciones desde abajo. Les pedí que bajaran, que era muy peligroso. El adolescente me dijo: - ¿Me das un 2.000 para comprar galleta? - ¡Con gusto! Pero bajen todos, se pueden romper una pierna, Dios nos guarde – y extendí el billete que tenía para ayudar en la emergencia de estos pobrecitos con el estómago vacío. Vayan a comprar algo para comer y luego a casa – les ordené.