Reflexiones desde ADEC: Desafío para las empresas por Carmen Cosp
Sobre este episodio
Ayer tocó el timbre de casa, un hombre joven (unos 28 años), me pidió algo de comer. - No te quiero molestar señora, solo te pido algo para comer porque “Che caneo” y …traeme na una bolsa y una escoba, te voy a barrer y juntar las hojas de tu vereda. Calenté la comida y se la pasé en un plato. Me agradeció y me contó que venía de la campaña buscando un trabajito y que mientras tanto duerme en un “dormitorio” donde paga 10.000 guaraníes para tener un colchón y descansar a la noche. Tengo que reconocer que me impresionó su pedido, su forma de hablar y de expresarse. Al día siguiente, a la tardecita caminando por el parque Carlos A. López, me encontré con 3 vagabundos bien mayorcitos, uno de ellos durmiendo en un banco. Me contaron que viven allí porque no tienen a donde ir. - Para qué te voy a mentir señora, solamente la caña nos ayuda a dormir aquí.