Permitan Que Mi Hijo Esté En Ustedes; Él Se Servirá De Ustedes Para Atender Aquellos Que Están Heridos
Sobre este episodio
La Virgen nos enseña que para ser sus manos extendidas de amor, primero necesitamos permanecer unidos a Jesús en la oración. Cuando permitimos que Él viva en nosotros, nos llena de su luz, de su paz y de su amor, y entonces puede servirse de nuestra vida para acercarse a quienes están heridos, solos o necesitan esperanza. La oración verdadera termina convirtiéndose en misericordia y en amor concreto hacia los demás.