Honor a quien honor merece
Sobre este episodio
Pero nuestro trabajo jamás podrá reemplazar la gracia de Dios. Su amor hacia nosotros es la fuente, el medio, y el final de todo lo que hacemos para volvernos a él.
Pero nuestro trabajo jamás podrá reemplazar la gracia de Dios. Su amor hacia nosotros es la fuente, el medio, y el final de todo lo que hacemos para volvernos a él.