Likute Moharan #4 — Somos la luna: cada mitzvá revela la luz de Hashem en el mundo
Sobre este episodio
Esta clase explica por qué la luz de la neshamá es demasiado grande para recibirla directamente y hace falta la nun , el maljut: somos la luna, que no tiene luz propia y solo refleja la del sol. Puntos principales: La diferencia entre un ángel y una persona: el malaj es su misión y por eso no tiene libre albedrío; nosotros existimos primero y después elegimos. Tu neshamá te queda grande: lo que viniste a hacer es mucho mayor que cualquier plan que puedas imaginar. El Rambam no imaginaba que 900 años después seguiríamos viviendo según su estructura — así de lejos llega una mitzvá. No necesitas saber cómo: vive según la Torá y las mitzvot y te conviertes solo en el canal. Cada revelación en el mundo tiene un responsable: los ananei hakavod por Aharón, el maná por Moshé, el pozo por Miriam — hoy también. Historias de esa luz: la penicilina que salió al día siguiente, y la aprobación de la FDA que llegó justo el viernes antes de la operación. Kesil es "tapa": el yetzer no es que no entienda, es que se tapa; prefiere ser su propia luz. Dos lunas: la que refleja a Hashem y la de la sitrá ajará, que busca candidatos entre quienes quieren reinar ellos mismos. El sol nunca vio el lado oscuro de la luna: puedes taparte, pero Él sigue mandándote Su luz y confiando en tu potencial. Halajá = 26 + keli: cumpliendo la mitzvá te vuelves el recipiente de esa luz. "Leshem yijud": cada mitzvá une la luz de arriba con la Shejiná que está dentro de cada judío — no se limita a ti, llega a todo el mundo.