Sábado 26-Sep-26 | Manos Abiertas — Deuteronomio 15:7–11
Sobre este episodio
Es difícil recibir algo nuevo cuando vivimos con las manos cerradas. En Deuteronomio 15:7–11, Dios enseña a su pueblo cómo responder cuando alguien entre ellos atraviesa necesidad. Su instrucción es clara: no endurecer el corazón ni cerrar la mano, sino abrirla generosamente. Las manos cerradas dicen: “Esto es mío”. Las manos abiertas preguntan: “¿Cómo puede Dios usar lo que tengo para bendecir a alguien más?” Vivir generosamente significa aprender a prestar atención a las necesidades que Dios pone delante de nosotros y estar dispuestos a responder. A veces será mediante nuestros recursos; otras veces será con nuestro tiempo, nuestra ayuda, nuestra hospitalidad o simplemente estando presentes. Dios no nos llama a vivir indiferentes a las necesidades de los demás. Nos invita a ser personas cuyo corazón y cuyas manos permanecen abiertos. Porque cuando entendemos que todo lo que tenemos primero vino de Él, ya no necesitamos aferrarnos con temor a lo que está en nuestras manos. 🎧 Escucha. Reflexiona. Y pregúntate: ¿Hay alguna necesidad que Dios ha puesto delante de mí ante la cual estoy cerrando mi mano? 📖 Deuteronomio 15:7–11 🎙️ Devocionales | First Hurst en Español 📍 Hurst, Texas Manos Abiertas Un corazón generoso no pregunta solamente cuánto puede conservar, sino cómo puede usar lo que Dios le ha confiado para bendecir a otros.