Lógica en torno al aborto: ¿cultivar el deseo de arrepentimiento? | A raíz de las llamadas con mi (bio)madre
Sobre este episodio
En este audio (del que quizá haga transcripción) vemos varias cosas, relacionadas entre sí (ver enlace a la página correspondiente a este audio abajo, en el apartado de notas con asterisco). Al principio hablamos del arrepentimiento y un poco del perdón, ya que recientemente hice un audio breve sobre el arrepentimiento (ver abajo*). Este otro, de hoy 14 de julio (2023) tiene mucho que ver, ya que principalmente tratamos sobre el aborto** ─aunque también, sobre todo al final, de otras cosas que podemos decir que son "más positivas"─. Un tema principal hoy es el de la sinceridad: Abrirse a examinar con sinceridad la lógica en torno al aborto. Pongo el ejemplo de algunas frases e ideas que surgieron en recientes llamadas telefónicas con mi (bio)madre. (Y por cierto, para las cosas "más positivas" del final, también empleo algún detalle de lo sucedido en dichas llamadas; son "anécdotas más bonitas", si lo podemos decir así.) Volviendo a esa sinceridad... a ese deseo que podamos tener de forma algo sincera; eso nos puede abrir a sentir. Es decir, un deseo más o menos armónico con el amor nos abre a más "verdad emocional", a más de esa verdad que tenemos más o menos bloqueada en nosotros como "ánimo" (alma)... y que, de cierto modo, es lo que en el fondo anima, impulsa, o en gran parte motiva nuestras vidas (precisamente ponemos la fachada para evitar darnos cuenta de eso; pero paradójicamente, es con la fachada como conseguimos en realidad vivir en el yo herido ─con más o menos resistencia─, en vez de sentir esa parte de nosotros). Ese deseo, cuando está en armonía con la verdad y el amor (con la verdad en torno al amor a sí mismo, por ejemplo), dará sus frutos en el discurrir de los eventos de la vida. La vida la termino tratando al final del audio como un "discurso": un discurso de eventos, en vez de con palabras; un discurso que le "echamos" a la vida, una charla que le estamos echando... con la que expresamos continuamente el estado de nuestra alma. En ese "discurso" metafórico podemos ejercer más responsabilidad emocional con nuestro deseo, y con todo en general, para hacernos cargo de cultivar el deseo y armonizarlo cada vez más con el amor y la verdad... y para hacernos cargo ─de modo humilde "infantil"─ de que en el fondo, aunque no lo conceptuemos así, estamos en una especie de experimento "inocente" (es decir, al modo de los niños, a ser posible, tal como los niños más "puros" querrían experimentar la vida y saberlo todo ─más en plan inocente─)... un experimento "inocente", pues, de aprendizaje sobre el amor (amor a uno mismo, a los demás, al entorno)... y que, por cierto es a la vez también un experimento ─que ha de surgir espontáneamente (si nos arrepentimos de verdad)─ de reparación amorosa de los resultados de nuestros pecados (ayudar a Dios y sus leyes naturales en tal regeneración o reparación). Y así, eso que surge ─por ejemplo lo que surge en un simple diálogo sincero─ lo necesitamos expresar, pero humildemente, y ello para: - bien sea para simplemente soltarlo, dejarlo fluir, expresarlo humildemente (si es "negativo", o sea, emociones erradas); - o bien sea para lo mismo, para simplemente expresarlo y poder asimilarlo (si son cosas "positivas", es decir, emociones en armonía con el amor ─tal como entiende o siente Dios el amor, claro; y no necesariamente tal como sienten que el amor debe ser o es las diversas otras entidades que nos inventamos: "la familia", "la mamá/papá", "los abuelos", el Estado, la TV, el periódico, la religión, la tradición en general, etc.─). En este camino, el arrepentimiento es algo que necesitamos desear para vivirlo, pues es más difícil de llevar a cabo que el perdón. El perdón ─como nos comenta Jesús─ se puede hacer así como a regañadientes (las leyes naturales nos pueden ir llevando, digamos que "más fácilmente", a ir sintiendo todos esos dolores emocionales relativos a lo que nos hicieron). Pero el arrepentimiento no se puede hacer así, a regañadientes ─dice Jesús─ sino que hemos de desearlo si queremos vivirlo y sanar. Recordemos: El perdón es sentir ese tipo de daño que tenemos en el alma y que es el relativo a lo que nos han hecho (o dejado de hacer ─si era realmente amoroso lo que nos podrían haber hecho─) otras personas a nosotros, como almas. El arrepentimiento es lo mismo, pero respecto a lo que le hemos hecho a otros y al entorno ─y a nuestra alma a la vez─ al hacer algo que está en desarmonía con el amor (o al dejar de hacer algo que está en armonía con el amor)... así como es relativo a sentir y hacernos cargo de aquella intención desamorosa que teníamos ─y que seguramente aún tendremos "oculta" si no queremos arrepentirnos─ y de las causas de tal intención (haya sido ejercida o no tal deseo o intención ─por ejemplo el de matar un no-nacido─). También aludí a un texto breve con algunas definiciones de "fe", pero sólo aludí brevemente a "la fe"; enlazo aquí*** ese texto (es un mero "repaso", digamos). ---- Notas * El "audio 2" ─enlazado en la siguiente página─ es aquel que trata sobre el arrepentimiento y que menté al principio: https://www.unplandivino.net/oracion-contextos/ ** Sobre el aborto: https://www.unplandivino.net/logica-aborto-arrepentimiento/ *** Definiciones básicas de "fe": https://www.unplandivino.net/fe-definiciones/ - Enlace a la página correspondiente a este audio: https://www.unplandivino.net/logica-aborto-arrepentimiento/ Este audio se titula: "Lógica en torno al aborto: ¿cultivar el deseo de arrepentimiento? | A raíz de las llamadas con mi (bio)madre. Sinceridad y lógica"