Quien guarda mi Palabra 21/10/26
Sobre este episodio
José de Arimatea envolvió el cuerpo de Jesús en una sábana y decidió colocarlo en “un sepulcro excavado en la roca, donde nadie había sido puesto todavía”, dado que estaba cercano al lugar del suplicio y urgía acabar los ritos del sepelio antes del comienzo del sábado. Al no poder terminarlos, decidieron hacerlo la mañana del domingo. Las mujeres al llegar vieron el sepulcro vacío y recibieron la buena noticia de la resurrección de Jesús. Acontecimiento del que serán testigos y mensajeros ese mismo día dos discípulos, camino de Emaús.