Cárdenas: Una lección de humildad
Sobre este episodio
Justo René Cutimber me saluda cada mañana, mientras realiza su habitual faena de barrendero por la calle Calzada de Cárdenas, desde la Avenida Sáez hasta Real. Casi a las seis de la tarde se despide de mí, al regreso, por la calle Velázquez, esas dos calles conocidas y transitadas le corresponden en su día a día . Justo le pone con humildad el pecho al frío, la lluvia, al calor y sobre todo a los riesgos que conlleva trabajar en este oficio al que ha dedicado casi tres décadas de su vida. Él como otros realizan una tarea abnegada y no siempre valorada. Le molesta que después que barre y recoge su área le tiren basuras y no respeten lo que hace, si hablaran con Justo y conocieran su corazón noble, consideraran más el trabajo. Su labor es muy importante y ojalá todos lo hicieran como él, un hombre sencillo y humilde que demuestra su alto sentido de compromiso con la comunidad. El va alegre por la calle, sabe poco de lujos y placeres , en cambio nos demuestra que «La vida es una gran lección de humildad».