Quien guarda mi Palabra 17/07/24
Sobre este episodio
Ante la encrucijada que le habían puesto los fariseos planteándole la cuestión del matrimonio y el divorcio, Jesús sitúa el debate en su verdadero horizonte recordándoles la intención originaria del Creador y subrayando la indisolubilidad del matrimonio. Jesús va a recordar, una vez más, que el Reino de Dios es para aquellos que -como niños- confían, se abren y se abandonar por completo a la benevolencia divina. Esta respuesta va a valer tanto para aquella persona que se acercó a Jesús pero que vivía seducido por las riquezas que aprisionaban su corazón, como para Santiago y Juan que, a pesar de haber escuchado el tercer anuncio de la Pasión, siguen buscando puestos de honor y gloria.