La humanidad necesita al vampiro para entender su propia finitud
Sobre este episodio
No estamos fascinados por los vampiros por sus colmillos, sino por su capacidad de sobrevivir a nuestros propios miedos. Analiza la trayectoria: en los inicios del cine, el vampiro era la peste. Una rata humana que representaba el contagio y la suciedad. Pero algo cambió. El monstruo se puso capa, aprendió modales y se mudó a los castillos. Dejó de oler a tumba para oler a poder y aristocracia. Esa fue la primera gran seducción del marketing del terror.