Sé persistente en tu fe
Sobre este episodio
Al oír que el que venía era Jesús de Nazaret, se puso a gritar: ¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí! 48 Muchos lo reprendían para que se callara, pero él se puso a gritar aún más fuerte: ¡Hijo de David, ten compasión de mí! (Marcos 10:47-48)