La sala del trono en el Museo de la Ciudad de La Habana
Sobre este episodio
Ocupa el Museo de la Ciudad, en el Centro Histórico habanero, uno de los más impactantes inmuebles de la Plaza de Armas, otrora Palacio de los Capitanes Generales, en los tiempos de la colonia, donde se destinó uno de sus encumbrados espacios a la Sala del Trono, donde único podría sentarse el Rey a su paso por La Habana. En los virreinatos, lo indica su nombre, existía un virrey que estaba investido de facultades extraordinarias. Mientras, en las capitanías generales, como era el caso de Cuba, gobernaba un militar español y sucedía que en determinados tiempos se unían los poderes del Capitán General, militar y civil, en una sola persona. Sin embargo, aquel, pese a su poder representativo, no podía sentarse en la Silla de la Sala del Trono, limitada al monarca o a un miembro de la familia real. Y así fue, hasta 1893, cuando La Habana recibió a doña Eulalia de Borbón, Infanta de España, hija de Isabel Segunda y hermana del rey Alfonso XII, a quien le encomendaron la delicadísima labor de calmar a los cubanos, como escribió tiempo después en sus memorias. Cita en Enciclopedia es una realización de Ignacio Cruz Ortega; en la entrega del sonido Julio Cardet Leyva; la asesora es Mabel Díaz; y en la locución, Marta Ríos y María Ercilia.